

** Cuentos y versos, hojas en blanco; olas y vientos... Y un cantar desgranado en un patio de naranjos ...** Xeyareum-Xun

“ESTELA ROJA”
/pm del libro “Aún Sin Nombre”/
LLegaron los dos con un andar pausado
a la balaustrada que sobre el cantil
manos jóvenes, risueñas, levantaron,
mientras ven pasar la corriente que en ondas
sin cesar van y vienen, uniendo las dos orillas
de las tierras que al hombre en su pasar soporta.
Ahí, los dos, pausados en su andar,
se apoyan, se miran, del aire del mar respiran
y dándose la mano, anhelan, ellos saben qué
y exclaman, a dos voces, sin sonido, salidas del alma:
“Es bonita esta atalaya que la puerta
de la estela roja que el sol marca a la barca
que hacia el horizonte marcha, es bonita, verdad”.
Vi como sus manos s mas se agarraban
mientras la noche, pausadamente, se presentaba…
*28. EL MANTEL**
/pm del libro " Entre la lluvia"
Saqué la pluma de mi bolsillo,
tenía ante mi todo un mantel blanco
para escribir.
Tu miraba como mis dedos a ella asía
y agarraba,
esperando que arara como un campesino
la tierra al abrir los surcos en ella.
Clavé el plumín,
y con la fuerza de dos bueyes yugados,
te miré,
y dejé caer la pluma, tu estaba.
Tenía todo y nada que desear,
tu estaba.
Y el mantel siguió sin que nadie lo arara.
**n. PESCADERO CALLEJERO **
/pm del libro "A camino largo, paso corto"
Es cosa curiosa, que a las tres de la madrugada
por la calle que del centro a las afueras baja,
día tras día, sin mirar Sol, Luna u hora,
cargado de bolsas blancas y en su ropaje envuelto
camina a su tiempo, pregonando a quien lo mire
¡¡Llevo pescado fresco, cómpreme algo
gaste en mi, denme su dinero!!
Y vaya, si no lo conociera, a ese pobre diablo
calle arriba, alejándome de él, saldría disparado.
¡¡Llevo pescado, pescado fresco,
cómpreme algo, mire que buen pescado llevo!!
¡¡Sabes, hoy con solo un euro tengo aceite
para freírme los “pescaítos” que no vendo!!
Es cosa curiosa, que a las tres de la madrugada
escuche de su vida, buenas historias, de ese hombre
que vende pescado por las calles, y tras ellos...
¡¡Tome, para que tenga aceite
y puedas freír tu pescado y almuerce !!
2057.3-LA SOLEDAD DE LA MEDIA NOCHE
/pm16 del libro "Cosas que pasan.2"/
¿Te has fijado que al sonar
las campanadas de la medianoche
cuando la oscuridad a todo domina,
rodea, cubre y viste
la lechuza y el buho, bajo los astros,
vigilan, acechan y vuelan?
Ya somos pocos los que en las calles nos encontramos, pocos,
y los que por ellas deambulamos,
de esos pocos que ahí vamos,
vamos persiguiendo nuestras sombras,
que crecen y decrecen
o se vuelven sombras de sombras,
cuando pasamos bajo la luz
de las prendidas y altivas farolas,
y aún así no nos encontramos.
...
2057.02.FIEL AMIGO
Me entretuve un rato
en la cantina de la ribera,
ahí abajo, en la punta de Pinaria.
Los arbolitos dispersos en la ladera,
sin masa de gentes, solo paseantes
y mi fiel amigo junto a mi echado...
2057.01. CAÍSTE
Soplaba el viento
en la tarde calurosa.
Yo pasaba, ausente,
entre las gentes que andaban.
Soplaba el viento
y la arboleda se zarandeaba.
Soplaba el viento,
y caíste, desgajada,
de la rama enaltecida,
caíste, llevada, mientras pasaba.
Y sin más, abrí mi mano,
y tú, en ella, calma, te posaste
abrí mi mano, mientras el viento
a la arboleda zarandeaba...
58.-Antes de LLegar
del poemario "Cosas Que Pasan"
Antes de llegar, ya sabía que venías
pues por esas cosas extrañas del corazón,
los dos estamos, como uno, en dos cuerpos,
y cuando me voy, me esperas, triste,
y cuando regreso, tu alegría no se acalla.
¿Quién eres?
Que perdido en la noche
llegaste a caer en la mano del caminante
y brillando tus ojos, por ese alma noble que llevas,
entraste sin temor en la casa desconocida,
donde ya no pasaste ni frío ni sueño ni hambre.
Antes de llegar, ya saltaste de alegría
pues sabías que de camino ya a casa volvía,
sentiste mi espíritu, rondar mis pasos en la acera,
sentiste que ya llegaba, sentiste que mi alma
sobre tu cabeza, suave, mi mano, cálida pasaba…
57. Soy un Vino Viejo
//del poemario "Cosas Que Pasan"//
Soy un vino viejo, lo sé
ahí guardado en la oscura cueva,
entre polvos y telarañas del tiempo,
ahí, entre sombras, cambiando,
esperando que alguien que sepa,
en su fija copa, noble, con suavidad,
en ella me vierta, y bebiendo, goce.
Soy un vino viejo, lo sé,
más no añejo, pues dulzor y vigor
desde la copa que de mi bebes, doy
y de la oscura nada en donde estás
a la luz de la tarde, dorada,
entre sendas de jardines, libertad doy,
y ahí, en ella, tus sueños ve y andas
y gozas, sin saber cómo, gozas,
y ya no quieres a tu antes volver,
ya no quieres volver.




BIENVENIDO
SEAS TU, LECTOR,
A ESTE MI MUNDO
Que no es otro que el de la República o Reino de las Letras y de todos los personajes y paisajes que por él deambulan y viven sus propias existencias, que en el momento en que abandonan mi mente y se plasman en el papel ya tienen vida propia y solo esperan su oportunidad para manifestarse o incluso encarnarse en cualquier lugar y persona en nuestra Tierra...
POEMA DEL MOMENTO
MIERCOLES DE CENIZA
/pm42. Lbr 37 “La chica del Ukelele”
Recuerda humano:
Polvo eres y polvo serás…
Canciones de guerra,
llamas que a las casas en ceniza estruendan
ojos llenos de rencor e ira, empuñan armas,
las alzan y sus enseñan con ardor flamean.
Canciones de guerra,
jóvenes que dejan su inocencia,
fuentes de sangre que manan
carros de la muerte, frío metal
que a la vida como cosecha,
a la parca arrima con ganas.
Miércoles de Ceniza,
Miércoles de Carnaval,
donde el luto sin pudor ríe
y las carcajadas se tornan desdichas,
mascaradas que arrumban por las calles
con petardos que a cada paso se hace vacío,
vacío que al vacío lleva al que la marca de la siega
tenga prendida en su traje como mortaja.
Canciones de guerra, ah,
no son de amor por el que se da al amor,
se hace uno y se entrega alegre a sembrar la primavera…
Son canciones de guerra
que rencor y odio llevan,
para el hálito de la vida sacar.
Suenan como tormentas incansables,
suenan como estruendo en hueco que sin cesar
arrastra a las gentes en sus risas hacia su mascarada final.
Pasa la pareja de la mano,
asidas por el camino que han andado,
pasan ellos fuera del tiempo,
fuera de los vapores que brotan
de la putrefacción del infierno,
pasan ellos de sus manos,
con el corazón henchido,
sin futuro ni pasado, pasan, pasan,
se aman y con eso les bastan, se aman.
Canciones de Guerra resuenan,
odio, ira, rencor y muerte
pero pasan ellos, los que se aman,
y sonríen aún en medio de la batalla,
como el Sol restallando desde los huecos
que se abren en las negras nubes de las tormentas.
Recuerdo, cuando el sacerdote me puso la señal
de que el Mundo es un fuego que a todos queman,
que a todos hace ceniza, que a todos al polvo nos lleva.
Canciones de Guerra, ah, cantos de rencor y odio
sentires que al corazón del sueño del verano lo saca
y lo hace redoblar como tambor en la batalla, en la guerra.
Y de entre pocas voces, llegando de más allá de las cortinas
que al escenario del teatro sus tramoyas del publico aparta,
me llega el cantar del trovador que al dolor y el horror conoce
Quiero ir a la Guerra para pararla,
quiero ir para que la sangre
de sus ríos no se salga.
Ay, ay, mientras eso escucho, miro a los ojos
de los que de la ira y el rencor se alegran,
y de los míos salen por el corazón conmovido
lagrimas que manan amargas, porque saben
que el dolor y la muerte vaga libre por la Tierra…
5. Un Perro Flauta.
/del poemario "Cosas que Pasan"/
¿Conoces a un perro flauta?
Pues mira, hoy he estado
sentado con uno de ellos,
en la calle Mayor,
como si fuéramos santos,
aquietados los momentos,
con pocas cosas y con dos perros.
Sí, hemos visto pasar a las gentes
con sus compras y sus sueños
y yo con él, sentados, sin hablar
mirando el paso ligero
de los que se van a saciar
u olvidar sus ocultados sueños.
Mirada perdida, alma rota
sueños olvidados, solo.
Ver pasar al Mundo
y de vez en cuando,
unas monedas caen en el cuenco
como propinas que los viandantes
lanzan para que él siga
tirando en la vida con su flauta
y sus dos leales perros…
Sí, hoy he estado junto a un perroflauta
sin música, pues ha perdido
el triste sonido de su triste alma.
Y ahora ciego en la vida,
con sus dos perros que le acompañan,
va como si hubiera bebido en las aguas
del río Leteo, sin sombra ni alma.
Ah, ahí yace, sentado, pedigüeño,
a que pase el ciego barquero
que le pedirá los dineros de su cuenco…
Ay, mortal, te llevaré al otro lado
para que entregado a la nada, renazca
y recupere de entre las miserias del Mundo
tu olvidada de sí, Alma
- 4 -
Ahí, te sentaste, trayendo contigo
ese baile de los dedos sobre las cuerdas,
deslizándose como peces en el riachuelo…
Ahí, te sentaste, y tañiste la guitarra
dejando vibrar afuera lo que dentro llevas
Y durante un tiempo, fuiste sonido
y llenaste de goces el vacío del salón,
entre voces chillonas y pasos descontentos.
Ahí, te sentaste, y las cuerdas por ti hablaron,
de lo que tu llevas , de lo que de ti brota,
de la fuente que de tu corazón mana
de la fuente que se alimenta del Cielo.
-3-
Ahí, tras de tí, alumbraba la Luna,
y tu bailabas entre sus luces
como la llama del candil
que nunca se apaga
Ahí, tras de tí, estaba la Luna,
restallando en su blancura,
sobre el mar en la noche,
en su caminar eterno...
-2-
Golpea, golpea, y silva cortando el aire.
Golpea, golpea, como varas de rosales.
Así es tu ausencia, tu silencio, así es
y lleno de heridas, invisibles a todos
espero y espero, como la flor en su semilla,
a que tu a mi vengas, y me susurres:
Te Quiero
-1-
Volví a miar hacia atrás, y ay
aún siento ese apego y placer
que me ata a ese pasado,
a ese otro ser del que,
aún no siendo feliz, no me ,
por que no pude, alejé.
Volví a mirar hacia atrás, y ay,
tú me miraste y sin decirme nada,
todo me dijiste.
Y tras ese silencio, nos miramos
y vi como te alejabas, calle arriba,
hacia la colina nevada,
y vi como una capa de escarcha
te iba cubriendo de blanco hielo
y vi como tus ojos se apagaban,
y vi como tu corazón se paraba
y volviste de nuevo a ser , nada,
nada, Nadie, ahí, en la cima
en lo hondo de la montaña,
para no sentir nada,
para no morir,
para esperar de nuevo,
oh, Amor
el que tu vuelvas, para Vivir
para Vivir, sin a ti temer,
pues lo conozco, pues yo también
oh, Amor, con él amé, amé...
Volví a mirar atrás,
y te perdí.
Volví a mirar atrás,
si tanto te quería,
¿por qué?,
si con tus cantos al Cielo llegué
¿por qué miré otra vez a mi ayer?
¿por qué?.



